El talón de Aquiles del crecimiento industrial: la crisis energética en México
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México vive una paradoja.Mientras el país se posiciona como uno de los destinos más atractivos para la inversión extranjera, su infraestructura energética comienza a mostrar señales de agotamiento. El crecimiento avanza, sí, pero no todos los sistemas que lo sostienen lo hacen al mismo ritmo.En el centro de esta tensión está la energía.## Un impulso histórico con presión estructuralEn este contexto, el gobierno federal ha colocado la infraestructura en el corazón de su estrategia económica. El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030 contempla una inversión de 5.6 billones de pesos, de los cuales más del 54% se destinará al sector energético, incluyendo generación, transmisión y proyectos de hidrocarburos.Se trata, sin duda, de la apuesta más ambiciosa en años recientes para atender un rezago histórico que hoy se vuelve evidente.Además, el plan introduce un giro relevante en el modelo de desarrollo: abre la puerta a esquemas de
, con la intención de acelerar proyectos sin perder la rectoría pública.No obstante, y pese a este rediseño institucional, persisten interrogantes clave. Expertos advierten que el verdadero desafío no está en el diagnóstico sino en la ejecución: desde la claridad contractual hasta la disponibilidad de recursos y la velocidad de implementación.Dicho de otro modo, el plan reconoce el problema. Pero aún está por verse si llegará a tiempo.## El límite invisible del crecimiento industrialMientras tanto, en el terreno, el auge industrial avanza con rapidez. La relocalización de las cadenas de suministro ha detonado una demanda sin precedentes por infraestructura productiva. En consecuencia, parques industriales en el Bajío operan prácticamente al límite, y en estados como Aguascalientes la ocupación roza el 100%.Sin embargo, ese dinamismo comienza a encontrar fricción. “Estamos recibiendo el mayor flujo de inversión de nuestra historia. No es teórico, es real”, señala Juan Carlos Arroyo, CEO de Strategyk. *“Pero la pregunta es si tenemos la capacidad energética para sostenerlo”.A partir de ahí, el panorama se vuelve más complejo.Más del 90% de los parques industriales ha sufrido fallas eléctricas. Tan solo en 2024 se registraron más de 13 mil apagones en el país. Además, decenas de proyectos se encuentran detenidos por falta de suministro energético.En ese sentido, el crecimiento industrial ya no solo depende de la demanda o del capital disponible, sino de un factor más básico: la energía.## Energía: de insumo a eje estratégicoDe hecho, lo que antes era un componente operativo más, hoy se ha convertido en una variable crítica. “La energía en México puede ser hasta 70% más cara que en Estados Unidos”, explica Arroyo. “Eso significa que la ventaja que tenemos por tratados comerciales se puede diluir”.*A ello se suma un elemento adicional: la
En industrias como la automotriz o la manufactura avanzada, una interrupción mínima puede detener líneas completas de producción. Las pérdidas, en estos casos, no solo son económicas, sino también reputacionales.Por eso, como apunta Héctor Landeros, consultor en recintos fiscalizados estratégicos, el problema va más allá del costo: “El país no compite por costo, compite por capacidad. Y sin infraestructura energética suficiente, esa capacidad se ve comprometida”.## Una infraestructura que no alcanzaA partir de este punto, el desfase se vuelve evidente. El crecimiento industrial y la infraestructura energética ya no avanzan en sincronía.Si bien el plan federal busca cerrar esta brecha, la realidad es que la velocidad de expansión industrial está superando la capacidad de respuesta institucional.En consecuencia, las empresas están cambiando su forma de operar. “Hoy no puedes asumir que la red pública va a resolver tu operación”, afirma Arroyo. “*Las empresas que están creciendo están construyendo su propia resiliencia energética”.*Este cambio, aunque silencioso, marca un antes y un después.## La transición silenciosa de la industriaFrente a esta realidad, el sector privado comienza a tomar un rol más activo en la gestión de su energía.Así, tecnologías como sistemas solares, almacenamiento en baterías, inteligencia artificial y plataformas de gestión energética están transformando la operación industrial. Este modelo —basado en datos, eficiencia y autonomía— redefine la relación entre energía y productividad.Sin embargo, el avance no es uniforme. “El problema no es la tecnología, esa ya existe”, insiste Arroyo. *“El problema es que no la estamos implementando al ritmo necesario”.*Aun así, los beneficios son difíciles de ignorar:- Ahorros de hasta 50% en costos energéticos- Retornos de inversión en menos de cinco años- Mayor estabilidad operativaPese a ello, muchas empresas siguen postergando decisiones, ya sea por desconocimiento o por priorizar el costo inmediato sobre la estrategia de largo plazo.## El costo de no adaptarseAhora bien, las consecuencias de esta inacción no se limitan al ámbito operativo.En el plano internacional, las reglas del juego también están cambiando. Cada vez más mercados exigen estándares estrictos en materia de sustentabilidad y eficiencia energética. “Si no cumples con estos requisitos, simplemente quedas fuera”, advierte Landeros.En particular, la implementación de impuestos al carbono en regiones como Europa anticipa un escenario donde la energía será un filtro de acceso a mercados.Por lo tanto, el rezago energético no solo frena el crecimiento, también puede aislar a las empresas.## Un reto compartidoFrente a este escenario, el diagnóstico es claro, pero la solución no es sencilla. “El mundo demanda ecosistemas integrados”, señala Zaira Padilla, presidenta de la Asociación de Recintos Fiscalizados Estratégicos en México. *“No basta con atraer inversión; hay que crear las condiciones para sostenerla”.*En otras palabras, el reto es compartido.Gobierno, iniciativa privada y sector tecnológico deberán coordinarse para cerrar la brecha entre crecimiento e infraestructura. De hecho, el propio plan gubernamental apunta en esa dirección al incorporar esquemas de coinversión y
Sin embargo, nuevamente, la clave estará en la ejecución.## Entre la oportunidad y el riesgoEn última instancia, México se encuentra ante una encrucijada.Por un lado, cuenta con una oportunidad histórica para consolidarse como potencia industrial. Por el otro, enfrenta un cuello de botella energético que podría frenar ese impulso. “El momento perfecto no existe”, concluye Arroyo. “*La tecnología está disponible hoy. La decisión es si la usamos o no”.*Así, la pregunta de fondo permanece abierta: ¿será la energía el motor del crecimiento industrial de México o su principal límite?La respuesta, como casi siempre, dependerá de lo que se haga —o se deje de hacer— a partir de ahora.## Te puede interesarLa entrada
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